En esta parte gloriosa del periodismo turístico, de la conciencia del uno y todos, del conocimiento de lo nuestro, hay un rincón maravilloso que hace más bellas las montañas que su alrededor se ven; el cielo que nace a sus espaldas. La capilla de Lourdes, no construida en su totalidad, anuncia un Tlaxco todavía bello y no completamente poblado; anuncia un pueblo como tal, con sus orígenes a penas folklóricos.
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