09 junio 2011

En Juárez protestan, pues: “Qué me van a matar, si ya de por sí estoy muerto”

“La vida es tan corta para armas largas”    
Zapateando
En Ciudad Juárez hay gente que no sale a las calles y quizá más gente dispuesta a jalar el gatillo, pero también hay gente que dice, como los zapatistas: “Qué me van a matar, si ya de por sí estoy muerto”, y sale, porque prefieren no morir entre cuatro paredes y con miedo, sino salir “a la calle y pintando una consigna… como dice: La vida es tan corta para armas largas.”
La gente que ha tomado esa decisión es la que ha impulsado las Caminatas contra la Muerte, el Foro contra la Militarización, o la pinta anónima en los muros. Cuando pasa alguien, pensando que “no está organizado”, lee una pinta que dice: “Yo tampoco sé vivir, y estoy improvisando”, y piensa que hay esperanza.
Aclarando que no habla por ningún colectivo ni organización, sino desde su perspectiva personal como performancero, bailarín, académico y desde sus reflexiones, Lukas, de la Compañía Transnacional del Performance, contestó a las preguntas de Zapateando:
Zapateando: Imaginamos que la Caravana del Consuelo y el Pacto Nacional por un México en Paz, que se propusieron llegar a firmar en Juárez por ser el rincón más herido del país, se ve con esperanza….
Lukas: En Juárez hay un plan vinculado a los tres gobiernos, municipal estatal y federal que se llama “Todos somos Juárez”. Rogábamos porque, en efecto, México no fuera ese “Todos somos Juárez”. En el sentido de cómo la violencia se estaba expandiendo.
Todavía no se daba este proceso de Sicilia. Pero ahora que se da este proceso, pareciera que hubiera sido una premonición el decir queremos que este país todo no sea un Juárez grandote. Porque pareciera que se está presentando.
Han habido iniciativas muy importantes, de mucha perseverancia, como han sido las Caminatas contra la Muerte, lo del Foro contra la Militarización, la posterior marcha contra la militarización después del atentado contra Darío (Álvarez Orrantia, baleado después de pintar en un muro: “Capitalismo salvaje”) en la Universidad por parte de la Policía Federal.
Esta movilización a nivel nacional y a nivel mundial, como lo ha sido No más sangre, creo que en las mentalidades de los juarenses va e ser importante porque ellos se sienten solos, y no solamente solos por no haber un acompañamiento sino solos geográficamente. Ellos dicen: Nos sentimos más cerca de Estados Unidos que de la capital, Chihuahua. Literalmente.
El hecho de que se dé esta iniciativa personalmente yo diría que sí es importante. Creo que va a permitir aglutinar los diferentes esfuerzos que hay en Ciudad Juárez que de repente no se ven juntos y que ahora los puede hacer coincidir pues.
Zapateando: Desde los casos de extrema violencia en Atenco y en Oaxaca en 2006, ya preocupaba que de no pararla se extendería por todo el país, ¿es un caso así en Juárez?
Lukas: En el caso de Oaxaca (en 2006), veíamos venir todas estas estrategias contrainsurgentes, desde el mismo hecho de crear una campaña que deslegitimaba el proceso de lucha o las demandas de los maestros, hasta el proceso de las demandas del pueblo oaxaqueño cuando era caracterizado por la procuradora de ese entonces como una “guerrilla urbana”, que después se vio que evidentemente no era tal cosa.
En el caso de Ciudad Juárez me parece una cosa parecida. Me decían, cuando se da el primer brote de influenza en México: Para nosotros era muy curioso, porque qué casualidad que en Juárez todos andábamos con cubrebocas, con desinfectantes para manos y, nada más cruzábamos El Paso y la gente andaba como si nada. Entonces nos preguntábamos: ¿Sí, realmente hay una barrera aséptica que no permite que el virus cruce la frontera cuando lo que nos divide es un río seco? Eso es manipulado pues.
Este año se volvió a dar ese discurso de la influenza, cuando estaban los puntos álgidos de la violencia en Juárez, y decían: Ya no les creemos. Ahora más que nunca creemos que no es un asunto de salud pública, es un asunto político. No les creemos, como tampoco les creemos que la PFP o la Policía Federal iba a venia a poner orden, no les creemos porque ha estado documentado que hay muchos casos donde la PFP ha tenido injerencia como extorsionadores, en levantones, o en los últimos casos de la policía municipal que levanta a unos chicos y después amanecen muertos.
La gente ha perdido ingenuidad y la pregunta sería: ¿Por qué no se movilizan? La respuesta, me atrevo a decir que es tan simple el hecho de la gente de Juárez diga: Parece ser que es más riesgoso ser neutral que estar del lado de un bando. Y cuando decimos del lado de un bando no es decir policía por un lado y narcotráfico por otro, no es decir el Estado mexicano por un lado y sicarios por el otro. No, porque no encontramos ninguna diferencia. El miedo es más bien que si te pones en aparente neutralidad, en demanda de la paz, de cese al fuego, es ponerte en el blanco. Por eso uno entiende que la gente no salga a las calles.
Zapateando: En el sureste, la resistencia se ve ligada a una identidad, en este caso de raíz indígena, en Juárez también debe haber alguna identidad en donde echa raíz, ¿es así?
Lukas: Sí hay una identidad. Hay una identidad transfronteriza que no precisamente está fincada en la construcción discursiva de la identidad del Estado mexicano, ¿qué quiero decir con esto? Hay gente de Juárez que dice. Antes del 11 de septiembre, los atentados contra las Torres Gemelas, uno podía transitar sin tanta revisión de visas. Es más, dicen, la gente te pasaba en llantas al otro lado del río, y no había problema. Ibas a comer, si se te antojaba una hamburguesa ibas a allá.
Después del 11 de septiembre se agudiza, y empieza a establecerse una diferencia entre los de El Paso y nosotros, aun cuando muchos tengan la residencia en El Paso y nacionalidad mexicana.
Hay otra parte que no tiene accesos a esos… no sé si decir servicios y que me parece que es una gran mayoría. Después de la segunda guerra mundial cuando se da este proyecto de “wet back” (espalda mojada), el proyecto mojado, y que vine posteriormente como el boom maquilador que aglutina a un gran sector de gente que emigró, el caso de mucha gente que emigró de Veracruz. Entonces, establece otra capa.
Hay una capa, que son los juarenses que tienen esa posibilidad de brincarse al otro lado a comprarse una hamburguesa o a ir a estudiar inglés e ir a la escuela en El Paso, pero hay otra capa que son los sureños que suben, subimos, a Juárez y que no tienen esa posibilidad. Y no solamente no la tienen, sino que los lugares donde están asentados son los lugares con más carencias, donde es más difícil subir los servicios (urbanos).
La semana pasada, me decía una compañera de Juárez, ella tiene esa posibilidad transfronteriza, y me decía: Yo no entiendo por qué la gente más pobre se viene aquí a la zona donde es más difícil subir los servicios. En su inocencia, y voy a decir por qué en su inocencia, decía ella: Yo creo que la gente que debería subir aquí es la gente que tiene más poder adquisitivo, porque es la que puede pagar más los servicios para que suban.
Y yo le decía: ¿Y cuándo has visto que la gente que vive en Las Lomas se inunde? ¿Y cuándo has visto que a la gente que vive en Las Lomas se le suba la mierda a su casa, porque se tapan las alcantarillas en tiempos de agua? Es evidente, pues, porque no creo que haya hay un interés real de que la gente, como ciudadano mexicano, tengan acceso a los bienes y servicios, como la Constitución dice. No hay, no lo ha habido.
Menos hay un interés de generar una identidad como de los juarenses, de decir: Bueno, tú vienes del sur, pero vives en Juárez, eres de Juárez. En síntesis, la gente de Juárez que tiene esa posibilidad binacional, simplemente si se quiere tomar una soda se va a El Paso. Y la gran mayoría que ha subido con la emigración, si se le antoja tomarse una soda, seguramente que su mayor aspiración es irse al mall Juárez, es ir al mall Las Américas, es ir al mall, pero no puede cruzar, es literal.
Yo decía alguna vez: Creía que por estar cerca de Estados Unidos uno podía tener más acceso a ciertos servicios, por ejemplo que el servicio de transporte público fuera realmente efectivo. No. Es caro, hay poco servicio. La ciudad está desconectada. Creen que todos pueden tener la posibilidad de un carro.
El internet es caro. Hay pocos locales que ofrecen el servicio de internet, aunado a que hay poca gente que tenga uso del Facebook, de e mail, es bien evidente, bien contrastante.
Por eso mismo la gente que ha emigrado, aun cuando lleve 30 o 40 años viviendo en Juárez sí, quiérase o no, se siente excluida. Quiérase o no, se siente orillada, aunque no quiera sentirse, hay lugares a donde no tiene acceso. En automático se siente como espacios restringidos, no para ellos.
Zapateando: Esa división debe ser algo que marca la vida cotidiana, como quienes describían que el Sudáfrica en apartheid se apreciaba desde la sala de espera en el aeropuerto….
Lukas: Cuando llegué a Juárez… Desde que llego al aeropuerto en México, paso y cuando llego a la sala para abordar el jodido avión hay un agente de emigración quien me dice: –¿A dónde vas? – A Ciudad Juárez. Me dice: ¿Y vas a brincar? – No. O sea, dan por hecho que quieres llegar a Estados Unidos. Y le digo: – Por el momento no.
Llego a Juárez y también hay un agente de emigración. Fui de los seleccionados “por cuestiones de azar” para que me entrevisten y me pidan que me identifique. Saco el pasaporte y no es suficiente mi pasaporte, pues. ¿Traes otra identificación? Le digo: ¿Pero es que no es suficiente mi pasaporte? Quisiéramos saber si traes otra identificación. Tengo que sacar otra identificación que es la cédula profesional. – Ah, ah bueno. ¿Y a qué vienes a Juárez? –A esto. – Órale, pues.
Uno porque está en una situación en que, aparentemente, uno reconoce sus derechos, uno tiene una formación universitaria, pero la gente que en efecto no tiene esa formación y llega precisamente porque quiere cruzar, el trato es fatal. Seguramente sí hay una categorización de los fenotipos. Yo soy del sur evidentemente, y como diría mi hermano, tengo una cara de hacha, o mi abuela: –Tienes una cara de ídolo. Y eso no lo puede negar.
Y a los ojos del otro, seguramente es: – Este viene del sur, seguramente va pal´ Gabacho.
Entonces, sí somos candidatos para ser hostigados. Sucedes con la cantidad de oaxaqueños que han subido a Juárez y se han quedado ahí, la cantidad de veracruzanos, la cantidad de michoacanos que han subido y se han quedado en Juárez, la cantidad de gente de México que ha subido y se ha quedado en Juárez. Y me ha tocado conocer en muchas partes gente que ha nacido y ya sus padres, abuelos, tatarabuelos nacieron en Juárez.
Zapateando: ¿Será que así como Juárez parece haber sido el laboratorio del poder para desarrollar la violencia, sea también de dónde debemos aprender estrategias de resistencia?
Lukas: Quiero puntualizar dos cosas. La primera que hay una constante en el discurso oficial. De los intelectuales que discurren sobre la violencia en Juárez, y una constante es decir: Es que somos frontera, y por naturaleza, casi, dicen, hay un flujo, un cruce de cosas, y entre ellas está la violencia. Como frontera, la pobreza es más evidente… Pero uno dice: El Paso no tiene ese carácter y es frontera. No me jodas. Si me argumentas que Juárez está en medio del desierto, El Paso también está en medio del desierto. No me jodas.
Cuando llegué a Juárez esperaba, imaginaba, una ciudad casi como gabacha. El servicio, la infraestructura, y cuando llego me de mucha pena, hasta vergüenza, porque el grado de abandono y deterioro es impresionante. Por eso en ese texto, De Juaritos para el mundo, digo: “No parece una ciudad abandonada de hace tres años”. La gente que tiene ese poder adquisitivo, y tiene esa posibilidad binacional habla de: – Juárez ha cambiado en tres años. Pero para la gente que no tiene ese poder adquisitivo y esa posibilidad binacional, obviamente que no es un Juárez abandonado de hace tres años, es un Juárez abandonado de toda la vida, tanto de toda la vida que ellos llevan ahí como de toda la vida que ellos tienen existencia en este país. Porque no sólo han sido olvidados en Juárez, han sido olvidados desde sus lugares de origen, lo que les ha motivado e emigrar.
Por otro lado, el asunto de generar estrategias. Creo que la gente que ha generado como éstas posibilidades de hacerse escuchar, está fincado en decir: Si de todos modos me van a joder, que me jodan diciendo que no estoy de acuerdo. Y hay mas de un caso de gente que me dice: – Es que mi padre se angustia cada vez que yo salgo a la calle y me dice “¿A qué sales a la calle?”. Y le digo: –Si me voy a morir, no quiero morirme a los ochenta o setenta años, si tu quieres, encerrado entre estas cuatro paredes. No, quiero morirme… vivo. Yo creo que hay gente que está en esa disposición de decir: – Si de todos modos me van a joder, si de todos modos me van a levantar, si de todos modos me van a chingar, si de todos modos me van a rafaguear como daños colaterales, bueno, al menos quiero decir que no me da la gana no soñar, no me da la gana callar, no me da la gana guardar silencio, no me da la gana no imaginar, no me da la gana no decir: – No estoy de acuerdo. No me da la gana, pues.
Creo que esa es como la otra disposición, porque saben que no pueden, al menos la gente que ha generado las Caminatas contra la Muerte, el Foro contra la Militarización, saben que hay más gente que está dispuesta a no hacer nada por el miedo que gente que esté dispuesta a salir a marchar. Y hay más gente que está dispuesta a jalar el gatillo, que gente que no esté dispuesta a salir a marchar y todavía más que gente que esté dispuesta a salir a marchar, y salga a marchar, porque hay incluso gente que estaría dispuesta a hacerlo pero no lo hace, le gana el miedo, le gana no sé qué, o todo junto.
En ese sentido, la estrategia de resistencia que se ha desarrollado es, así como una vez lo dijeron los zapatistas: Si de por sí estamos muertos, qué nos pueden matar si de por sí estamos muertos. Me parece que la gente que sale a las calles puede, muy en su interior, decir: Si callado me van a joder, si viendo la tele me van a joder, y no saliendo a la calle me van a joder, porque me marquen al teléfono y me están extorsionando, si de por sí… pues chingao, sí, de todos modos, pero saliendo a la calle y pintando una consigna… como dice: La vida es tan corta para armas largas. Otra pinta que vi en la ciudad dice: Yo tampoco sé vivir, y estoy improvisando.
Zapateando: En otro lugares del país hay algunas críticas del movimiento alrededor de Javier Sicilia, que si no es la gente de mero abajo… ese tipo de cosas.
Lukas: En Juárez, los de abajo, los de arriba, los de en medio o los de a un lado, o del otro, están en la misma posición. A todos les ha tocado. Yo creo que ni siquiera se cuestionan de dónde viene. Pero sí es claro, me parece, una de las posturas es que no puedes dialogar con el que te está matando, no puede estableces ningún tipo de pacto, como se dice en Juárez: La justicia no vendrá de los asesinos. ¿Cómo pactas? Eso creo que sí está claro, es decir, si el enemigo está en casa, y en casa queremos decir: instituciones, el municipio, el mismo gobierno del estado, el poder ejecutivo federal.
Zapateando: Entonces, la expresión desde lo poético y la pinta… ¿sigue dándose?
Lukas: Sigue dándose, con ese carácter anónimo. De repente aparece. Y eso creo que da esperanza, porque tú puedes creer que no estás organizado pero de repente hay una pinta… y… hay esperanza todavía.


De Juaritos pal´mundo en Zapateando impreso

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