14 julio 2011

Vivir en un Gheto

Millones de viviendas de interés social se han construido en los
últimos 15 años. Lo que podría ser un éxito sin precedente, se convirtió,
sin embargo, en una pesadilla para los trabajadores de bajos ingresos
que las adquirieron.
Un grupo de desarrolladores inmobiliarios construyeron fraccionamientos
a un ritmo endemoniado, con rasgos en común: de mala calidad,
aislados, sin servicios básicos ni tiendas, ni parques, ni vías de
comunicación eficientes, en el que la convivencia social es una utopía.
“Son auténticos guetos, concentraciones de población empobrecida
con los mínimos equipamientos e infraestructura de la peor calidad”,
diagnostican los especialistas.
Y aunque todos coinciden en que es un modelo que ya se agotó, el
saldo es alarmante: 25.9 por ciento de las viviendas financiadas por el
Infonavit entre 2006 y 2009 se encuentran deshabitadas, y la mitad
de éstas completamente abandonadas.
Sus habitantes huyen porque es imposible vivir en esas condiciones.
El caso extremo de este fenómeno, extendido a todo el país, se ubica
en Tlajomulco de Zúñiga, un municipio conurbado de Guadalajara, en el
que existen 251 fraccionamientos y en donde 57 mil viviendas –cerca
de 33 por ciento del total– están deshabitadas.
emeequis visitó ese municipio para atestiguar como la política
de vivienda de los gobiernos federales ha derivado en un auténtico
régimen de segregación social.

Por Diego Mendiburu / enviado
dmendiburu@m-x.com.mx
Fotografías: Christian Palma

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