17 enero 2013

Nos trae soñando

Por Jorge Esteban López García
 
Peña Nieto, como Presidente de la República Federal Mexicana, representa conciensudamente nuestros intereses, pero sobre todo, los intereses de los que votaron por él. No dudo, en ningún momento, que sus propiedades hayan sido donadas por alguien. Por ejemplo, jamás dudé que la exgobernadora de Yucatán tuviera un sobrino de 7 u 8 años (no recuerdo la edad exacta), dueño de cientos de hectáreas compradas durante su gobierno y en una zona estratégica. 
Tampoco dudo de que sea un pendejo, pues se subió al ring porque se supone sabía a lo que entró, pero demuestra que no sabe ni recibir los golpes y menos esquivarlos. 
A la usanza del PRI, estamos viendo un gobierno que "mata las pulgas como quiere" y al que no se tiene que agradecer nada. Porque, para muchos priistas, gracias al PRI México tiene lo que tiene; también, gracias al PRI, México se encuentra estable. Esto es demostrado cuando, poniendo un ejemplo, los funcionarios federales dicen que no tienen ninguna obligación para informar y explicar su patrimonio, tampoco para justificar el sueldo que reciben del dinero púbico. Si no quieren hacerlo, entonces no toquen el tema y sigan robando al pueblo, y errando la descripción de las instituciones que gobiernan.  
Esas cantidades que ayer informaron fueron bien disfrazadas, confusas, sin justificación y a las que hoy están dando un argumento fantasioso. Por ejemplo, en su gabinete hay gran cantidad de priistas y de otros partidos que son favorecidos no sólo con su sueldo, sino con gastos por sus diferentes servicios "profesionales". Dentro de esos políticos hay gente que tiene notarías y ofrece diferentes servicios al gobierno, eso no lo explican.
Al propósito de la palabra "viendo", estamos viviendo un gobierno ignorante y que quiere confundirnos, como lo hacen en todos los gobiernos estatales y municipales de México. Las cantidades presentadas por el gobierno federal y el "copete" de telenovela, son contrarias a lo que pregonó como gobierno austero.
El Ayuntamiento de Tlaxco es un ejemplo de esa corrupción, compran los productos de oficina en la papelería de la Presidente con Licencia; el tesorero se molesta de que le piden una explicación precisa (los presidentes de comunidad no son contadores y además es su empleado de ellos); no preparan bien los cabildos (con la información necesaria para que todos los asistentes puedan reflexionarla); las votaciones no son claras; no hay una organización porque todo es confuso y les permite confundir al pueblo. 
Así pasa con el gobierno federal, que organiza un evento público, con la presencia de los medios, para que Peña Nieto declare su patrimonio y el de su gabinete. Pero sólo eso, lo demás, según ellos, no tienen obligación de informarlo.   

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